Lactancia materna o la alimentación con biberón. Lo más importante para la nutrición del bebé en las primeras semanas es que ambos os sintáis relajados y cómodos. Confía en tus propios instintos y no dejes que nadie te presione.
Si decides amamantar a tu bebé…
… sabrás que la leche materna contiene todo lo que el niño necesita durante los primeros seis meses de vida, siempre en la cantidad correcta, a la temperatura adecuada y a tu disposición dondequiera que estés. Aunque te pongas enferma, el bebé no se perderá nada. De hecho, el niño absorbe a través de la leche además de nutrientes, anticuerpos esenciales. La leche materna funciona como una vacuna frente a un gran número de enfermedades graves, tanto ahora como en la vida adulta, tales como infecciones, inflamaciones, diarrea y alergias, por mencionar sólo algunas.
La lactancia materna es también una experiencia positiva para ti como madre. Aparte de sus ventajas prácticas y del estrecho vínculo que se crea entre la madre y su hijo, la lactancia materna también es positiva para cuerpo y alma. En resumen, la lactancia materna es el mejor comienzo para ti y tu bebé.
Si no puedes amamantar a tu bebé…
… la alimentación con biberón es una buena alternativa. Los biberones se pueden utilizar para dar al bebé leche materna extraída del pecho de la madre. De lo contrario, los preparados para lactantes de hoy son perfectamente adecuados, dejando a un lado su falta de anticuerpos.
El uso del biberón para alimentar a tu hijo no impedirá que establezcáis una conexión profunda. Es más: también permite que el padre, los abuelos u otros cuidadores se hagan cargo de la alimentación del niño.
En todo caso, estas ventajas no deben ser un motivo suficiente para no darle el pecho a tu hijo, si esa opción es posible.